La música es aquella pesada que tenemos al lado a todas horas. Es aquella pesada que sin darnos cuenta la tenemos en los mejores momentos y en los peores. Es aquella pesada que está en los videojuegos, entre clase y clase o en los sueños. Será pesada, pero es una gran compañera.
Empecé a amar la música y especialmente el ROCK cuando tenía 11 años (hasta entonces me dedicaba a tocarle el culo a las chicas y jugar con mis amigos XD). Aquello empezó con ese gran grupo y ese gran disco que me puso mi padre, Dire Straits—Brothers in Arms. Escuchar aquella canción fue la que me hizo pensar, reflexionar en como alguien podía hacer tanta magia con un instrumento. A partir de aquí empecé a escuchar a este grupo, seguí con clásicos del ROCK como Jimmy Hendrix, The Beatles, Pink Floyd, AC/DC, Bryan Adams, etc. Por fin me dí cuenta de que tocarle el culo a las chicas era un juego de niños y que había algo que me hacía pensar, que me hacía sentirme bien cuando no lo estaba.
Dos años después, a los 13, quería aprender a tocar la guitarra. No fue posible, el tiempo era escaso, puesto que hacía tenis y no podía organizarme las tardes.
Al año siguiente, conseguí entrar en el curso de guitarra del Casal Jove de Benicàssim y empecé a sacarle tacto a estos dedos inútiles de la mano izquierda. Cuando terminó el curso, yo ya sabía tocar bastante bien para alguien que tan sólo llevaba un año. Aquí, el profe, un amigo (reciente guitarrista del grupo) y yo decidimos crear un proyecto: un grupo de rock. ¿Era como un sueño hecho realidad? Pues sí.
Si ya escuchaba bastante música, ahora lo tenía que hacer mucho más. Debía ser un guitarrista como dios manda. De las 24h del día, 25h eran para hablar de música. La encontraba hasta en la sopa.
El grupo ya está formado, sólo nos falta coger soltura y a divertirse.
La música, en esos momentos malos, tú me has ayudado, te lo debo todo. Quizás no seas tan pesada… mmmm.
La música…
tio… tu padre tiene buen gusto
hahaha